Tradicionalmente, la idea de trabajo de campo, se asociaba a un desplazamiento, un traslado, relacionado con una dimensión experiencial. La valoración de los hechos se haría desde la objetividad, mediante el distanciamiento del observador ante las circunstancias. Esta concepción se extrae de la antropología.
Con el tiempo el trabajo de campo ha adquirido una dimensión relacional. La subjetividad del sujeto que estudia el comportamiento de los otros toma un papel relevante en la investigación. Esta no se reprime o se oculta. Observador y observado, ya no existen como tales. Su relación es recíproca. Poniéndonos en el lugar del otro, permitiremos que este no se sienta cuestionado y construya un relato propio.
Haremos una distinción entre las nociones de notas de campo y diario de campo. Las notas son espontáneas, in situ. El diario comprende la parte reflexiva de la experiencia anterior y cumple con la función de documentar y hacer muestra del trabajo realizado.
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