Comenzaba el día hoy leyendo.
«La evidencia de que este es el primer Sant Jordi en el que conviven la era Gutenberg y el soporte virtual ha llevado a La Vanguardia a preguntarse cómo será en el futuro la fiesta del libro y de la rosa».
A continuación Màrius Serra proseguía con un relato que actúa a modo de respuesta, en el que plantea una hipotética Diada en 2022, plagada de pantallas, de rosas digitales, de largas distancias y sobre todo de souvenirs. Lo he leído sonriente prestando especial atención en las descripciones de los propapelistas que, aún en el 2022, crean asociaciones en vez de grupos en facebook, y se reúnen para hablar en lugar de hacer twitter. A las 16:21 horas encontraba una situación mucho más cercana temporalmente y absolutamente palpable.
Frente a un McDonald, sin «libros», sin rosas, pero compartiendo ansias de promocionar. McLuhan en formato .pdf comienza a dar golpes desde el interior de mi cabeza.

Carlota, me parece que el alarmismo de esos "propapelistas", que consitutirían, junto con los adeptos al motor, uno de los colectivos explícitamente anti-ecologistas, y que, de hecho, ya existen (aunque por ahora tiene una actitud más nostálgica que combativa), carece, como toda postura de "cualquiera tiempo pasado fue mejor", de verdadero fundamento, y constituye más un acto reflejo que una actitud intelectual satisfactoriamente articulada. En lo que respecta a la revolución digital, la música (por una vez!) va por delante de la literatura, quizá porque piratear una canción es más fácil y tiene más sentido que piratear una novela. Podemos entonces fijarnos en qué ha ocurrido con la música, una vez que la digitalización la afecta ya plenamente (hoy la práctica totalidad de la población menor de 25 años descarga toda la música que escucha de Internet). Y ¿qué ha ocurrido? Los conciertos no sólo no han entrado en decadencia, sino que han adquirido una nueva relevancia, los instrumentos acústicos gozan de una vida llena de nuevas posibilidades, y (eso sí era inesperado) ¡se siguen editando vinilos!
ResponderEliminarPor supuesto que la música y la literatura responden a modos de funcionamiento distintos, pero me parece que lo que constatamos en la música puede extrapolarse, con las pequeñas modifaciones que sean del caso, al campo de la literatura. ¿No te parece?
Un saludo!
Hola 19 Preguntes,
ResponderEliminarEn realidad creo que si los propapelistas están alarmados es solo porque no se han parado a pensar en la dimensión fetichista que tienen los libros (de la cual ellos son los principales retribuidos) y que es su principal baza para la supervivencia (vinilos bis). Coincido contigo en que seguramente se trata de un acto reflejo pero no se si fundamentado parcialmente a posteriori o no.
Es muy interesante el paralelismo que haces, y si la difusión de la literatura siguiese un esquema evolutivo similar al que tu expones hablando de la música, me parecería el más saludable de los síntomas (creo que coincidiremos en esto). Diría como tú que la situción no es del todo comparable, pero lo sabremos con certeza de aquí a poco.
Para mi (particularmente) el mayor desencanto radica en la pretensión de traducción literal del medio. Creo que los soportes digitales ofrecen grandes posibilidades como para utilizarlos en imitar lo analógico, pero seguramente esto lo digo a medio camino entre la novela y el libro de texto.
Gracias por tu observación!
Sobre el vicio de imitar lo analógico, ¿conoces estas palabras de John cage? ("the futur of music: credo", en Silence, pp. 3-4):
ResponderEliminar"Most inventors of electrical musical instruments have attempted to imitate eighteenth- and nineteenth-century instruments, just as early automobile designers copied the carriage. The Novachord and the Solovox are examples of this desire to imitate the past rather than construct the future. When Theremin provided an instrument with genuinely new possibilities, Thereministes did their utmost to make the instrument sound like some old instrument, giving it a sickeningly sweet vibrato, and performing upon it, with difficulty, masterpieces from the past. Although the instrument is capable of a wide variety of sound qualities, obtained by the mere turning of a dial, Thereministes act as censors, giving the public those sounds they think the public will like. We are shielded from new sound experiences."
Aquí tienes el artículo completo:
http://www.ele-mental.org/ele_ment/said&did/future_of_music.html
Supongo que ya conoces un texto tan famoso, pero es que venía tan a cuento...
Y un vídeo que lo ilustra:
http://www.youtube.com/watch?v=w5qf9O6c20o&feature=related
La cita es fantástica y la citación absolutamente pertinente.
ResponderEliminarGracias otra vez!